12.3.14

El libro electrónico y el lector

He sido lector de libros electrónicos desde hace ya un buen tiempo. El primer libro completo que leí fue Cultura Libre de Lawrence Lessig (por acá pueden descargarlo de manera totalmente legal) en una, muy moderna entonces Palm, que si bien no recuerdo el modelo, sé que fue en 2004. A pesar de la diminuta pantalla, leí el libro y me pareció que era una verdadera nueva posibilidad, poder llevar en tu bolsillo una gran cantidad de libros. Me apresuré a proponerlo a la institución donde entonces trabajaba y la verdad es que le vieron más inconvenientes de los que mi entusiasmo y optimismo eran capaces de resolver.



En 2009 con la salida al mercado del Kindle de Amazon, la segunda generación, puedo afirmar que inmediatamente lo solicité y para mi sorpresa me lo enviaron sin problemas. La disponibilidad de títulos (en inglés todos) fue magnifica. Libros que tardaban dos meses en llegar lo hacían ahora en 5 minutos, y no sólo podía cargar libros en formato nativo de Amazon, sino que también lo hacía con archivos PDF.

El debate no se hizo esperar, muchos dijeron que eso estaba destinado al fracaso, que los libros no viven sin papel, que el factor decorativo (y presumo que el factor "poser"), que el libro-objeto, que las bibliotecas y un sinfin de argumentos. Aquellos que éramos poseedores y usuarios de este tipo de dispositivos para la lectura nos maravillamos con la tecnología de tinta electrónica, su gran parecido con el papel.

Un tiempo después mi lector tuvo una falla y pensé que había sido dinero perdido, sin embargo Amazon me reembolsó el dinero, que usé para optar por un nuevo lector esta vez más grande, para que, aprovechando la capacidad de lectura del formato PDF, poder ingresar tiras cómicas (en particular libros de Quino). Compré así el Kindle DX en 2010.


Recientemente he tenido acceso al más nuevo lector Kindle (llamado Paperwhite). Es un gran dispositivo, que hace lo que los anteriores además de incorporar luz para lectura (bastante discreta y amable con la vista), un peso muy manejable (215 gramos, la funda pesa más), conectividad wifi para compartir contenido con redes sociales y acceder a un navegador web.


Sigo pensando que si bien en un futuro existirán aún libros en papel, el libro electrónico poco a poco se apoderará de la biblioteca y con base en una mayor disponibilidad de contenidos en diversos idiomas y tiendas locales, como lo es hoy Gandhi en México, distribuidor de Amazon en materia de libros electrónicos, a la vez que más autores y editoriales adoptando este modelo. Llevará más tiempo, pero el modelo de la música en archivo digital puede replicarse. Sin embargo me permito ser nostálgico y recordar que cuando uno tiene un libro de papel en la mano, no hace falta revisar indicadores de avance en la lectura, sino sólo sentir la diferencia en grosor entre lo leído (a la izquierda) y lo que falta por leer (a la derecha), pero quizá eso también desaparezca como la gran sensación de comprar un disco de vinilo y llevar sus 12 pulgadas bajo el brazo.
 

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